
Hoy es 25 de diciembre... día de Navidad y puedo decir que estoy feliz de poder compartir estos momentos con las personas que más quiero: mi madre y mi hermana. Después de doce horas de viaje el sábado llegaron a tierras africanas.
Primera parada:
Maputo... estos días les he estado enseñando la ciudad, como buena anfitriona las llevo, las traigo y les muestro lo "bonito" y lo "no tan bonito" que hay aquí. Pero es importante no quedarse sólo en la parte turística... hay que verlo TODO.
Desde la zona de la
baixa con su Fortaleza, el Mercado Central, la Estación Central (donde se grabó la película de "Diamantes de Sangre") hasta la zona de
Costa do Sol (todo lo contrario que la conocida "Costa del Sol española"...nada más lejos de la realidad...) con sus barracas, el pueblo llano con su música en los coches a todo volumen, los vendedores callejeros de
batiks, los niños "vigilantes de coches", las
mamas moçambicanas con sus peques a la espalda y los pescadores de la playa con sus
peixes recién sacados del mar y como no... mucha música
marrabenta y
pasada de fondo.

Hoy además nos reunimos en casa de mis amigos Tatiana y Alberto de
Médicos Sin Fronteras y nos juntamos allí gente de todas partes del mundo: Bélgica, Grecia, Holanda, Italia, Perú, Alemania, Georgia, Rusia, Mozambique y por supuesto España.
Ha sido precioso poder compartir este día con "desconocidos" que al final de la tarde dejaron de serlo.
Una
Navidad Moçambicana con un toque internacional. Cada uno aportó un plato o lo que podía. En nuestro menú Navideño tuvimos de todo. Desde un un plato georgiano de nombre impronunciable pero que estaba buenísimo, pasando por arroz y patatas, pan de ajo, una salsa de mango deliciosa, pinchos de pollo, pescado y
camarão sin faltar por supuesto... la tortillita de patatas y turrón (que mi madre trajo de España).
Los padres de mi amiga Lucía (la Lectora de Español de la Universidad Eduardo Mondlane) aportaron de su Galicia natal AGUARDIANTE casero que tomamos con el café. Benito (el padre de Lucía) fue ofreciendo chupitos a todos los que estábamos allí y según la "nacionalidad" les "explicaba" lo que era el aguardiante para que lo probaran. A los rusos les decía que era "vodka", a los holandeses y alemanes "wisky"... y así según el país iba "personalizando" el tan preciado licor.
Por cierto, mi hermana se encargó de los postres y entre el bizcocho de chocolate y banana, una tarta de yogurt con guayaba y una gelatina de papaya nos dejó a todos impresionados. Yo la primera... si es que no es porque sea mi hermana pero tengo "una pedazo de hermana"...
Tampoco faltó un pequeño árbol de Navidad de plástico que Elise (una holandesa) consiguió en una tienda de chinos (aquí en Maputo hay una especie de "Todo a 100"). Nuestro pequeño árbol tenía hasta una campanita y un par de estrellas hechas de alambre.
Así que después de esta celebración de Navidad (entre cocoteros y árboles de mango que no tiene nada que envidar a cualquier otra celebración en cualquier otra parte del mundo occidental y desarrollado) no puedo pedirle y agradecerle más a la vida en estos momentos. Porque lo pasamos genial.
Han sido unas Navidades especiales y maravillosas. Estoy feliz de vivir este Natal Moçambicano...
FELICES FIESTAS PARA TODOS

*Tatiana y Alberto: ya lo sabéis, os lo he dicho en casa y repetido y requete repetido... pero MIL GRäCIäS. Un día inolvidable. Habéis sido unos anfitriones estupendos.... Tati... que veo que me vas a hacer la competencia como "organizadora de fiestas".... je,je,je...Y a tí Gina... que te puedo decir que no sepas. Como siempre has hecho unos postres que nos has dejado a todos con la boca abierta... "me dejaste en buen lugar" ji, ji, ji... es broma. Estos meses aquí he hechado de menos tus comidas, tus postres y sobre todo a tí hermanita.
Sigamos disfrutando del momento. ¡¡CARPE DIEM!!*