"ESCRIBIR SALE DEL ALMA"
Gabriel García Márquez".

"África es uno de los continentes más ricos del mundo en recursos minerales,  pero tiene a la gente más pobre del mundo". Y la más explotada, también. 
Southern Africa Resource Watch (SARW)

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miércoles, 1 de octubre de 2008

Moçambicar en JULIO

JULIO fue un mes para asimilar... una escapada a Swazilandia y el resto del tiempo en Maputo. Fue el mes de las decisiones, los sustos, las tristezas pero también el mes del descubrimiento de gente nueva, las noites moçambicanas y la llegada temporal de Nilo. Como anécdota fue también el mes en el que decidí instaurar como "canción oficial de viaje" y "canción oficial de broma" para sonreir en los peores momentos... una vieja melodía infantil que le solía cantar a mis niños cuando vivía en Etiopía. Si señores... había llegado el momento de "soy una taza, una tetera, una cuchara, un cucharón..."

Escapada a Swazilandia: brasileros, moçambicanos, españoles, alemanes, belgas... de aventura en tierras vecinas.


Mi querido amigo Emeka, un joven fotógrafo nigeriano estuvo dos meses en Maputo trabajando en su nuevo proyecto: BAGAMOYO. Todos los días, viajaba en el barco que une la costa de Catembe con Maputo y fotografiaba el día a día de los moçambicanos que viajaban en este
bagamoyo (como se conoce coloquialmente al barco). Las fotografías hablan por sí solas. El trabajo de Emeka excelente... y una servidora orgullosa y feliz de haber sido testigo de todo el proceso.


No puedo olvidarme del estreno del trabajo que durante todo el año estuvo preparando la Asociación Cultural MILHORO. En el Teatro Avenida, MILHORO presentó lo mejor de su espectáculo: música y mucha dança moçambicana. Khanimambo e parabens gente!


Un poco "obligada" y gracias a la insistencia de mis amigos... que no querían que me quedara en casa... compartimos y vivimos todos as moçambique nights. Si no hubiera sido por el apoyo incondicional de todos, su cariño y su amistad creo que julio hubiera sido un mes "peor de lo que fue". Como he dicho, he decidido hacer uso de mi memoria selectiva y poner sólo lo bueno.


Y no pueden haber Moçambique nights sin las Reggae nights... AXICUNDA es una de las bandas de reggae más conocidas en Maputo. Todos los miércoles el Café Bar Gil Vicente acoge as noites de reggae. Bruno, un amigo brasilero es el saxofonista de esta banda. Durante estos meses siempre que podíamos nos escapábamospara vivir noches de reggae. Jah bendizione para todos... jah bendizione para AXICUNDA.


La llegada de NILO a mi vida fue como una brisa de aire fresco. Durante tres semanas cuidé de él. Mezcla de pastor alemán y "chucho" sudanés... NILO se convirtió en mi centro de atención, o mejor dicho en el centro de atención allá donde iba. Porque eso si, lugar donde iba, allí que me llevaba a NILO. La verdad es que le cogí muchísimo cariño... y de vez en cuando lo veo cuando su dueño y la ocasión lo permiten. Siempre había oído hablar de lo bueno que es tener un perro cuando se viven procesos de "tristeza", los animales siempre son una compañía y no sé como NILO llegó y se fue en el momento apropiado. Gracias...


Y para acabar... algo divertido que me llegó por e-mail:

Si... es verdad lo que estáis viendo. Chico, una fotógrafo y cineasta brasilero que lleva en Moçambique casi 25 años me hizo este "foto-montaje"... yo no podía creerlo. Esta "sesión de fotos improvisada" en una carretera de Swazilandia surgió después de estar casi 4 horas tirados en el medio de la nada un "fallo técnico" en el coche de uno de mis amigos... para amenizar la espera hasta que llegara un mecánico, a una servidora se le ocurrió la "feliz" idea de cantar la canción infantil de "Soy una taza, una tetera, una cuchara, un cucharón..." y sip... nos tiramos todo el fin de semana cantando y haciendo la coreografía de la canción. Tres meses después... la canción de la "tetera" sigue siendo la canción oficial de los viajes y de los momentos de "bajón"...

miércoles, 2 de enero de 2008

Aventura en un "pequeno ovo": Swazilandia y Sudáfrica

Acabamos de empezar el año y no podía hacerlo de mejor forma: acompañada por mi madre y mi hermana. Han sido unos días intensos y hemos recorrido en un pequeño "kia picanto" (quién me iba a decir que un coche tan pequeño iba a dar tanto de sí...) media Swazilandia, ida al Kruger Park en Sudáfrica y por supuesto la capital moçambicana y alrededores...
El día después de Navidad madrugamos rumbo a nuestra siguiente parada: Swazilandia. Allí tuvimos la oportunidad de quedarnos en el CULTURAL VILLAGE, en la zona de Ezulwini Valley. Una experencia maravillosa. Poder compartir con la gente y conocer más sus costumbres, comidas, danzas y su aldea en medio de un valle extraordinario no tiene precio. Un lugar tranquilo, rodeado de árboles milenarios, cascadas interminables, pájaros de mil colores, impalas que se pasean entre las casas de la manera más normal, macacos que corren de un lado para otro y sobre todo mucha paz. Mamá naturaleza en su estado más puro.


Este remanso de paz o mejor dicho este "pequeño Edén Africano" hizo que realmente desconectáramos de todo. Estábamos abiertas para disfrutar de cada momento, de todas las pequeñas cosas, hasta lo más imperceptible. Cualquier situación, por pequeña que fuera ya nos hacía felices... y que gusto viajar así... sin complicaciones. Se aprecia, se agradece y se valora sobre todo cuando se pasa tanto tiempo en carretera. Y en medio de todo esto no podíamos dejar pasar la oportunidad de visitar las diversas reservas naturales que conforman el paisaje suazilandés. Así que con nuestras mochilas en el coche y muchas ganas de conocer y disfrutar de este viaje llegamos hasta el MLILWANE WILDLIFE SANCTUARY. Allí disfrutamos de lo lindo... cebras, warthogs, impalas, nyalas, kudus, cocodrilos y como no... los escarabajos peloteros (y es que como ya es "tradición" ¡¡tenía que hacerles fotos!!). Por cierto... Moimoi, nuestro guía en esta reserva me dió a probar unos frutos silverstres que nunca había visto antes. Consecuencia de esto: mi lengua se quedó azul... (por cierto, a día de hoy puedo decir que ha vuelto a su estado y color natural)



Después de la Mlilwane tuvimos tiempo para visitar "Malandela" y su famosa "HOUSE ON FIRE"... me encanta este sitio... el arte se respira por todas partes, creaciones de todo tipo, esculturas, velas, batiks y comida buenísima.


Y antes de abandonar Swazi tenía la "obligación moral" de llevar a mi madre y a mi hermana a la reserva de HLANE... aunque no pudimos ver los leones porque estaban "escondidos"disfrutamos de las avestruces, los hippos, rinocerontes, las galinas do mato, más impalas (¡están por todas partes!) y los elefantes... y con uno de éstos tuvimos un pequeño susto. Apareció de repente un elefeante inmenso en medio del camino por donde íbamos. Bomane, nuestro guía detuvo el todoterreno, apagó el motor y nos pidió que nos quedáramos quietos. Ni un movimiento, ni una respiración para no provocar al "animalito" que parecía estar con pocas ganas de "socializar". En el momento no fue muy divertido pero cuando volvimos al campamento sí. Todos nos reíamos de la situación. Por cierto, yo me concentré en fotografiar un nido de unas "hormiguitas" muy "simpáticas" de color rojo, que parecía que se hubieran tragado una caja de pilas duracell porque no paraban quietas. A estas "hormiguitas tan simpáticas" les encanta subirse por la ropa y "morder" todo lo que se les ponga por delante...


He de reconocer que sobreviví a "mis amigas las hormigas rojas". Y es que los super repelentes que trajo mi hermana sí que fueron efectivos. Por lo que a mí respecta... soy como un imán para los bichos... adoran mi sangre aunque yo no les adore a ellos. Así que después superar la prueba de las hormigas y demás "insectos-picadores", atravesar todo el norte de este pequeño reino africano en el pequeño picanto, subir hasta Pigg's Peak, en plena montaña ya sólo nos quedaba llegar hasta nuestro siguiente destino. Nuestra tercera parada antes de volver a Moçambique: Sudáfrica y a su famoso Parque Kruger.
Este parque del tamaño de Israel está vinculado con con el Parque Nacional Gonarezhou en Zimbabwe y con el Parque Nacional Limpompo en Mozambique. Con múltiples entradas nosotras decidimos llegar allí por la zona sur y la Malelane Gate. Aquí lo que más vimos fueron jirafas, había por todas partes. Yo no sé qué pasaba pero parece que se había puesto de acuerdo para aparecer de repente de entre los árboles y plantarse en la carretera. Manadas de elefantes, cebras e impalas y nos quedamos con las ganas de ver a los hippos, que al contrario que las jirafas ni les vimos el pelo... y eso que hasta nos acercamos al Hippos pool... y nada. Pero bueno, no nos podemos quejar y es que la naturaleza no se puede controlar.



Después de la experiencia en el Kruger decidimos volver para Swazilandia. Pasar el cambio de año en alguna reserva cerca de la frontera y volver de allí para Maputo. El 2008 lo recibimos en el campo.

Cómo anécdotas, he de confesar que aunque presuma de picanto... al final el pobre después de tanto trajín, tanta carretera, tanta cuesta, tanto camino empedrado de arena y tierra "murió". Cuando volvíamos de Sudáfrica hacia Swazilandia pinchamos dos ruedas en pleno mato. No sé ni cómo llegamos a Simuney, un pequeño pueblo a una hora de la frontera con Moçambique donde en seguida encontramos un pequeño taller especializado en ruedas y nos ayudaron con todo.


Así que después de la aventura en carretera abordo del "o pequeno ovo" (porque parece un huevo todo blanco y redondito) volvimos a Maputo sanas, salvas y radiantes de este viaje familiar. Sin complicaciones, con momentos felices y con mil anécdotas para contar.

Aunque si me puedo quedar con algo que me venga a la cabeza de este viaje es sin duda el cariño de la gente. Toda el mundo que que hemos conocido en este viaje han sido estupendos. Sylvester y Julya (una pareja de Namibia que viajaba en recorriendo el áfrica austral en su todoterreno) que nos aconsejaron rutas y sitios para visitar, la comunidad del Cultural Village, la gente de Malandela, de Pigg's Peak, Swazi Secrets, Hlane, Mlilwane etc, etc, etc... y lo mejor de todo: la gente de una pequeña iglesia africana que conocimos en la frontera entre Sudáfrica y Swazilandia.
Cuando estábamos en la aduana con el papeleo de los pasaportes y las tasas del coche al fondo se escuchaban cantos africanos pegadizos. Pensaba que era la música de algún viejo transistor y me puse a tararear. El policia que estaba sellando mi pasaporte me miró fijamente y me dijo "que era domingo, día de iglesia y que ahora estaban alabando al Señor". Justo detrás de la oficina de la aduana se encontraba una pequeña habitación con gentes de todas las edades cantando y danzando sin parar. Nos preguntó si queríamos ir y yo sin dudarlo respondí por las tres que sí... Así que imaginad el cuadro, pasaportes sellados, tasas del coche pagadas y nosotras tres entre "aleluyas, palmas y cantos". Sillas de madera, de plástico y una mama africana en el medio con su capulana y los ojos cerrados "alabando al señor"... en fin, toda una experiencia.
Me sentía como en una película, rodeada de desconocidos, disfrutando del momento y observada por un pequeño niño de no más de cinco años que no nos quitaba ojo de encima. No todos los domingos aparecen tres "forengi" en medio de un sermón.
Más experiencias, más recuerdos, nuevos momentos y todavía mucho por recorrer y aprender...Africa y sobre todo su gente me tienen absolutamente fascinada.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Swazilandia: un pequeño reino por descubrir

Swazilandia es un diminuto país (uno de los más pequeños del continente) sin salida al mar en el sur de África situado entre Sudáfrica al oeste y Mozambique al este. Recibe su nombre de la tribu Swazi, una etnia Bantú. Para comunicarse allí en cualquiera de sus lenguas oficiales: swazi e inglés (aunque también hay minorías étnicas que hablan sus propias lenguas).
Desde Maputo en coche se tardan tres horas (si no hay mucho lío en la frontera) y la carretera está bien (bueno, no se puede comparar con las grandes carreteras occidentales pero para lo que es África… la carretera está muy bien).

Para variar este viaje no estaba programado… más que nada porque la idea era ir a la ciudad sudafricana de Nelspruit en busca de “una cámara de fotos” pero en el último momento los planes cambiaron (para variar) y entre volver a la “civilización de los grandes centros comerciales” y viajar en busca de aventura al pequeño reino de Swazilandia… pues preferimos la aventura y Swazi.

El viaje de “las supremas” como rebautizamos al viaje fue una pequeña escapada a este país vecino, tan cerca y también tan desconocido.

Así que Tatiana, Odette y yo madrugamos el sábado muy temprano y sin saber a dónde llegar y con sólo una guía de Lonely Planet y un viejo periódico swazilandes como referencia nos pusimos en camino. Lo más fácil era visitar alguno de los parques que estuvieran cerca de la frontera y una vez elegido buscar alojamiento.

Llegar fue fácil, incluso pasar la frontera que sorprendentemente no estaba llena de gente. Un par de sellos en nuestros pasaportes, “pago de tasas de importación del vehículo” (esto todavía no lo entiendo… si sólo íbamos a estar dos días allí pero la burocracia es la burocracia) y la correspondiente inspección del maletero (la verdad es que no sé que esperaban que lleváramos…) hacían más cercano nuestro destino.

En cuanto localizamos el la reserva a la que íbamos a ir “Hlane” nos pusimos manos a la obra en busca de alojamiento. Dentro del parque era caro, así que cogimos carretera y junto con nuestra maravillosa guía (mejor dicho, la maravillosa guía de Odette) nos pusimos a buscar por las poblaciones cercanas. Realmente Swazi es pequeño y aunque las distancias en el mapa parecen largas luego en realidad las distancias son cortas. Al final acabamos en un pequeño hotel cerca de Hlane. Dejamos las mochilas allí y nos fuimos a la reserva. De todas maneras los animales en Swazi campan a sus anchas. No es raro ver en plena carretera (además de vacas) impalas o ñus que se atraviesan como si nada. De hecho hay una señal de tráfico que advierte del peligro de que pasen estos animales.

Casi tres horas en pleno matto en un todoterreno especial que tenían los del parque para ver en vivo y en directo rinocerontes, antílopes, leones, tortugas, elefantes y hasta escarabajos peloteros.

Pero todo esto a menos de un metro… si es que yo sólo había visto animales salvajes en el zoo o en la televisión… y nunca tan cerca.

La sensación de adrenalina que sientes por el cuerpo cuando de repente el guía para el todoterreno y te empieza a señalar al grupo de rinocerontes o leones es emocionante… y los ves ahí en plena naturaleza y tú estás siendo testigo de todo. Y lo mejor es cuando tienes la oportunidad de bajar del vehículo y acercarte a verlos…pero acercarte de verdad…

Odette y Tatiana no dejaban de tirar fotos… para mí fue una “prueba de fuego” porque ahí estaba yo, viendo algo que jamás había visto antes en mi vida sin poder inmortalizar el momento… fue bonito, divertido y salvaje. Menos mal que mis queridas “supremas” conociendo bien mi “mono por las cámaras” de vez en cuando me dejaban las suyas para que yo también pudiera plasmar cada momento. Es que son situaciones que jamás se volverán a repetir, puede que haya parecidas pero nunca serán iguales.

Tuvimos suerte de poder ver tantos animales… normalmente la gente no los ve. Más que nada porque los animales van a su ritmo y no puedes pedirles que justo a la “hora X” aparezcan de detrás de un árbol para que “el aventurero/a de turno” (¡aquí me incluyo yo!) pueda hacerle una foto. Así que fuimos afortunadas, muy afortunadas…ya podíamos volver a Maputo con la satisfacción de haber visto de cerca (muy de cerca) a "a vida selvagem".

A la mañana siguiente y antes de de volver a Mozambique decidimos visitar otras localidades cerca de donde estábamos, Manzini, Malandela y como no… ver los mercadillos de artesanía. Hay auténticas maravillas en madera, telas, y sobre todo velas… creo que nunca he visto velas tan bonitas ni originales como aquí… y es que Swazi es famosa también pos sus “Swazi candles”. Y todo esto siempre rodeada de campos verdes, cielos azules, buena compañía, aire limpio y como no la buena energía fluyendo allá donde íbamos.

En definitiva, un fin de semana tranquilo, rodeadas de naturaleza y con recuerdos que se quedarán fijos en mi mente… y es que Swazi es mucha Swazi…aunque no vimos todo (nos faltaron la visitas a las cascadas, ver las danzas tribales y la visita a otras zonas como Ezulwini Valley, Mbabane o Lobomba) nuestra pequeña escapada valió la pena, sobre todo para mí…estar en contacto con “mamá tierra” ha sido la mejor medicina para recuperarme de todos los estreses, tristezas y demás…

Periodista aventurera en tierras africanas

Periodista aventurera en tierras africanas

"Yo soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino"

"Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza".
Lord Alfred Tennyson, Poeta Inglés ( 1809 - 1892)

NUCLEO DE ARTE: http://www.africaserver.nl/nucleo/port/inde

NUCLEO DE ARTE: http://www.africaserver.nl/nucleo/port/inde
Maputo, Moçambique
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Con que personajes me estoy encontrando...

Hay dos tipos de viajeros:
Los que van huyendo de algo y los que van buscando algo (sin contar los 'flipados de la vida' claro... esos sí que son unos personajes).
En este viaje me estoy encontrado con todo tipo de gente. Viajar de mochila sola es mucho mas divertido de lo que esperaba.


[Mi viaje en Mozambique
esta siendo toda una experiencia]

Mi viaje en Mozambique y Malawi... lo mejor de viajar por estas tierras lindas

  • Los desconocidos que se convierten en grandes amigos... encontrar gente con las mismas inquietudes y forma de ver la vida en los lugares menos esperados
  • Caminar, caminar, caminar por cualquier rincon de la ciudad o aldea por la que paso
  • Desayunar el musli casero del backpackers en BT
  • Conocer el proyecto de PAMET (Paper Making Education Trust) y charlar y reirme con las mujeres que forman parte de PAMET (www.pamet.org.mw)
  • Ir con mi vestido de capulana tanzaniana y encontrarme en una estacion de chapas a una mujer que lleva puesta la misma capulana!!!
  • Las noches de guitarra y cerveza entre maluies, indios, sudafricanos, cubanos, canadienses y libaneses.
  • Aprender chichewa (lengua de Malawi) en una gasolinera perdida en Luchenza mienstras espero a que me vengan a 'ayudar' desde Blantyre
  • La lluvia en Malawi
  • El sonido de los arboles de Mulanje
  • Las libelulas al atardecer desde el Monte Mulanje
  • Despertarme con el canto del gallo y los pajaros (no necesito despertadOr!)
  • Llorar de felicidad cada vez que la vida me regala un momento nuevo...
  • Entrar en un templo hinduista y charlar con los sacerdotes indios en el centro de la ciudad
  • Comer injera y doro wet... sentirme por unas horas en mi querida Ethiopia (saudades, saudades...!)
  • Encontrar un restaurante de comida ETIOPE en Blantyre... y hablar amarico con el duenho!!!!!!!!!!
  • Llegar hasta Blantyre (Malawi) en un chapa rodeada de sacos de maiz y hormigas voladoras
  • Llegar a la frontera con Malawi y cruzarla a pie bajo la lluvia
  • El viaje en camioneta por una carretera perdida de Gurue a Milange
  • Montar en el camion verde del Senhor Sacoor
  • Charlar con el Senhor Muana Sacoor
  • Relajarme en la cima de la cascada con el sonido del agua que corre...
  • Los caracoles de los caminos de tierra
  • El olor a lluvia entre bosques de bambu y eucalipto
  • Encontrar unas cascadas espectaculares despues de 3 horas de caminata de subida en una montanha (15km a pie!)
  • Conocer el proyecto del padre Ilario (PARABENS...!!!)
  • Perderme entre las plantaciones de te
  • Las montanhas de Gurue
  • Los pajaros a la entrada de Limoe
  • Reirme con los 'mocambico-cubanos' de Gurue
  • La llegada a Mutali
  • Encontrar y comer uvas en la mitad del mato
  • Disfrutar del espectacular paisaje de montanhas en Niassa
  • El viaje en tren de Nampula a Mutuali
  • Descansar en la 'estera-cama' de Mahari
  • Los chicles 'made in brazil'
  • Escuchar a Luck Dub en Caia
  • Sentir la brisa rozar mi cara a través de la pequeña ventana de machibombo
  • Pasear por la noche en la Isla bajo un manto de estrellas
  • Perseguir cangrejos por la playa
  • Descubrir playas paradisiacas
  • Navegar en dhow
  • Descubrir los rincones más insospechados de la Isla de Mozambique
  • Beber un buen vaso de zumo de mango helado
  • Dibujar 'caritas felices' en las yemas de los dedos de los crios con los que me encuentro
  • La hospitalidad de la gente (en todas partes...!!!)
  • compartir lo que tengo con mis 'compañeros de viaje' espontáneos
  • Escribir cuando se puede en el chapa en mi libreta de 3 meticais
  • Caminar entre manglares
  • Escuchar la selección de los 'greatest hits' de la música marrabenta compartiendo chapa con 32 personas más (sip, 33 personas en total embutidas como sardinas en un chapa de Maxixe a Inchopte)
  • Encontrarme con caras conocidas en los lugares más insospechadas (Helder, Valoy, Bavazana...que bom a gente curtio na praia!!!)
  • Los consejos de Gerald y 'Big F****Andy'
  • La amabilidad y hospitalidad de los moçambicanos con los que me voy encontrando (Obrigada Sr.Miguel, Augosto, Emilio, Mama Maria, Edilson....)
  • La brisa que entra por la pequeña ventana en el Nampula Express de Quelimane a Nampula
  • Cuando alguno de los pequeños que viajan en el chapa me tocan y acarician la cabeza
  • Beber 'savana' helada en la playa
  • Las serenatas en inglés, italiando, español, alemán y portugués del viejo João en la Mercado Central de Inhambane
  • Comer 'barracuda peixe' en el mercado del pueblo
  • Conocer gente... viajeros aventureros con mil experiencias que enriquecen mi mundo
  • Conversaciones sobre la vida alrededor de una hoguera en la playa con desconocidos que dejan de serlo
  • Charlar con las mamas, los pescadores, los niños de cada pueblo por el que paso
  • Un baño a media noche en el Océano Indico bajo un cielo estrellado
  • Caminar descalza