
Hoy es el día del libro. El
23 de abril de 1616 fallecían Cervantes y Shakespeare. También un 23 de abril nacieron o murieron otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue escogida por la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro, sus autores y animar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y a respetar la inconbustible contribución de los creadores al progreso social y cultural.
En Maputo, bajo el lema “
Paixão pelo livro” (pasión por el libro), la celebración de este día tan especial tuvo lugar en la sede de la Asociación de Escritores Mozambiqueños (AEMO). No es la primera vez que iba a la Asociación de Escritores, el lugar de los intelectuales de la ciudad por excelencia. Aquí se reúnen escritores, periodistas, viajeros, estudiantes, expatriados... me gusta el lugar aunque si le tengo que poner un pero sería el factor mosquito (si, no se libra nadie de la mordaz picada de estos bichitos tan simpáticos). La verdad es que era la primera vez que se organizaba algo así en Maputo y nadie sabía cómo iba a salir. ¿Vendría gente? se preguntaban los organizadores.


Todo estaba preparado. En el jardín un improvisado escenario con un par de sillones viejos para recibir a las figuras más relevantes de la cultura mozambiqueña... pintores, escritores, actores que iban a leer como se hace en Madrid, un texto escogido por ellos. Antes de la lectura libre y la música se realizó una primera actividad de reflexión en torno a una mesa redonda. Jóvenes escritores estuvieron debatiendo sbre la situación actual de la industria editorial en Mozambique, las dificultades existentes para difundir la lectura o el interés del público mozambiqueño por el libro.
Porque aquí no es fácil. Casi un 40% de la población es analfabeta. Hay gente que ni siquiera habla portugués por lo que "leer" resulta imposible. Los libros tampoco es que sean muy accesibles. El sueldo medio es de unos 1000 meticales (unos 30€) y un libro cuesta por ejemplo unos 540 meticales (unos 16€). Las cuentas no cuadran, ¿verdad?

Todo esto lleva también a que casi no haya librerias y las bibliotecas se cuentan con los dedos de una mano. Aquí he tenido la oportunidad de conocer de primera mano varios proyectos educativos y la verdad es que el trabajo no es fácil. Muchos de los niños además de tener que ir al colegio deben de ocuparse de los trabajos de casa o simplemente trabajar como cualquier adulto. Las niñas se llevan la peor parte, porque además cuando llegan a los doce años ya están embarazadas (en el mejor de los casos si no hay cogido el SIDA). Si, mientras asistía al debate todos estos pensamientos y reflexiones pasaban por mi cabeza. Esto es una realidad y el panorama no parece muy alentador. ¿Una solución? Invertir en educación, definitivamente la base de todo. Ahora mismo el Gobierno de Mozambique está ello pero hay que ser realista. Es un proceso lento y largo y probablemente no verán los avances hasta dentro de una generación (por lo menos).
Pero no hay que perder la esperanza... porque lo bueno de todo es que la gente está concienciada para que cambie esto.
Iniciativas como "Paixão pelo livro" hacen que haya una luz de esperanza. Promover el libro, la lectura, la educación es básico. Sensibilizar a la gente hacen que "abramos los ojos ante la realidad" que nos rodea.
No tiene precio el vivir
a paixão pelo livro em terras africanas.