Hoy es un día muy especial para mí... es mi cumpleaños. No tengo palabras para agradecer a todo el mundo por esa buena energía que me han transmitido. Me he sentido muy acompañada desde la distancia y también desde esta tierra que como digo siempre me tiene seducida.A los que estáis a miles de kilómetros de aquí, sólo deciros KHANIMAMBO, GRACIAS, OBRIGADA, THANK YOU por todos los sms, e-mails, tarjetas y "regalitos" que he recibido... me han hecho muchísima ilusión.
Y a los que aquí en Moçambique habéis estado conmigo en este día tan especial... mejor dicho, habéis estado al pie del cañón antes-durante-después de esta fecha pues idem... MUITO OBRIGADA FOFOS...EU SOU A MENINA MAIS AFORTUNADA DESTA CIDADE...
Cuando uno está lejos de casa, la gente que conoces se convierte en tú familia, son tus amigos pero hay un vínculo mucho más fuerte que cualquiera que haya vivido fuera sabe perfectamente a lo que me refieron. No importa si estás en la China, en Laponia o en Moscú... la gente que te rodea en ese momento forman parte de tú vida de una manera intensa.
Sé que todo esto también puede sucede en casa, cuando conoces gente nueva pero a veces las personas estamos tan cerradas en nuestro entorno que perdemos oportunidades... pero en un país distitnto al tuyo, en un continente distinto y en una tierra cargada de historias las vivencias se convierte en lecciones de vida que nunca,
nunca, nunca... evidentemente vas a vivir en una ciudad como Madrid... y eso tiene su encanto.... incluso es una visión romántica y algo idealista... lo reconozco...pero qué se le va a hacer... soy una romántica e idealista. Por otro lado, no significa que no sea realista, que no tenga los pies en la tierra y no me de cuenta de la realidad en la que vivo sin importar dónde esté y esto es algo que los que me conocéis ya los sabéis.Y os debéis estar preguntando... después de mi pequeña reflexión bloggera ¿¿qué es lo que hice por mi cumple??
Bueno, estar rodeada de gente a la que quiero aquí en Moçambique (por supuesto, acordándome mucho de todos los que no pudísteis estar aquí... que yo no olvido a mi gente de toda la vida... familiä y amigÖs... deseé con todo mi corazón que estuvierais aquí para compartir estos momentos)
El viernes estuve en un concierto de jazz-moçambicano en el bar jazzero por autonomasia de esta ciudad: Gil Vicente y luego dançando en una "especie de discoteca" (más bien tirando bar-salón) en la zona de la Baixa de la ciudad llamado Macaneta (no van casi extranjeros allí... es más un sitio de gente local que me encanta... porque estás sintiendo y viviendo lo que es un bar no-turístico de Maputo).El sábado trabajando por la mañana y luego por la tarde con una pre-comidita en un pequeño café moçambicano cerca de casa. Allí conocí a un pequeño llamado Astride que hoy mismo también cumple años. ¿Casualidad? No podía creerlo. Un pequeño buda de ébano precioso... un bomboncito que no dejaba de jugar cerca de la mesa donde estaba con mis amigos (Steph, Marian, Alejandro: obrigada pela companhia). Y que hoy hace dos añitos: "Feliz aniversario fofinho... você é muito bonitinho...!!!"
Por la noche la cenita oficial de celebración, donde toda mi gente estuvo presente. El pequeño salón de casa, un ventilador de año de la pera y buena energía por parte de todo el mundo. A media noche como la cenicienta la tarta de cumpleaños hecha por Steph acompañada por una estupenda mouse de maracuyá hecha por Chico y un"intento de tarta" hecho por una servidora (definitivamente lo mío con la cocina es una relación amor-odio) sople las velas rodeada de mis amigos. Oficialmente ya era mi cumpleaños. Ahora siento que se cierra un ciclo de mi vida y empieza otro como me decía Cris (a brasilera mais fofa de toda Matola!!).Después dança, dança e mas dança... y al final los que quedamos divividos en dos equipos acabamos jugando a las películas.No tiene desperdicio... ¿¿os podéis imaginar cómo se pueden jugar a la películas en tres idiomas: portugués-español-inglés??. Doy fé que es posible.
Esta tarde como colofón de meu aniversario iré al Núcleo de Arte, lugar de encuentro de la gente aquí en Maputo. Si mi cuerpo aguanta (es que por el trabajo llevo durmiendo poquísimo y estos días mis horas de sueño se cuenta con los dedos de una mano) y acompañada por una buena spin y música en directo de la banda que toca los domingos terminaré de disfrutar de mi primer cumpleaños maputiense.












