
Que la PAZ sea vuestra FUERZA, el AMOR vuestra esencia y la ALEGRIA vuestro lema.
FELICES FIESTAS A TODOS
Mis experiencias, aventuras, historias y anécdotas en este maravilloso país: Moçambique
"ESCRIBIR SALE DEL ALMA"
Gabriel García Márquez".
"África es uno de los continentes más ricos del mundo en recursos minerales, pero tiene a la gente más pobre del mundo". Y la más explotada, también.
Southern Africa Resource Watch (SARW)
Los africanos se alegraron con la victoria de Obama. Yo fui uno de ellos. Después de una noche sin dormir, en la irrealidad de la penumbra de la madrugada, las lágrimas corrían por mi cara cuando pronunció el discurso de ganador. En ese momento, yo también era un ganador. La misma felicidad me inundaba cuando Nelson Mandela fue puesto en libertad y el nuevo estadista sudafricano consolidaba un camino de dignificación para África.
La noche del 5 de noviembre, el nuevo presidente norteamericano no era solamente un hombre que hablaba. Era la sofocada voz de la esperanza que se erguía, liberada, dentro de nosotros. Mi corazón le había votado, aunque sin permiso: acostumbrado a pedir poco, yo celebraba una victoria sin dimensiones. Al salir a la calle, mi ciudad se confundía con Chicago, negros y blancos respirando comulgando en la misma feliz sorpresa. Porque la victoria de Obama no era la de una raza sobre otra: si no hubiese sido por la participación masiva de los americanos de todas las razas (incluyendo la de la mayoría blanca) los Estados Unidos de América no nos darían motivos para celebrar.
Durante los días siguientes, fui recogiendo las reacciones eufóricas de los rincones más lejanos de nuestro continente. Personas anónimas, ciudadanos comunes que quieren dar testimonio de su felicidad. Al mismo tiempo fui tomando nota, con algunas reservas, de los mensajes solidarios de dirigentes africanos. Casi todos llamaba a Obama “nuestro hermano”. Y pensé: ¿estarán siendo sinceros todos estos dirigentes? ¿Será Barack Obama familiar de tanta gente que es políticamente tan diversa? Tengo mis dudas. Por darnos prisa en ver los prejuicios solamente en los otros, no somos capaces de ver nuestros propios racismos y xenofobias. Nos apresuramos en condenar a Occidente y nos olvidamos de aceptar las lecciones que nos llegan de ese otro lado del mundo.
Fue entonces que llegó a mis manos un texto de un escritor camerunés, Patrice Nganang, titulado: “¿Y si Obama fuese camerunés?”. Las cuestiones que mi colega de Camerún planteaba me sugerían diversas preguntas, formuladas ahora entorno a la siguiente hipótesis: ¿y si Obama fuese africano e concurriera a la presidencia en un país africano? Son estas preguntas las que me gustaría explorar en este texto.
¿Y si Obama fuese africano y candidato a una presidencia africana?
1. Si Obama fuese africano, un solo candidato (un George Bush cualquiera de las Áfricas) inventaría cambios en la Constitución para prolongar su mandato más allá de lo previsto. Y nuestro Obama tendría que esperar unos años más para volver a poder presentarse como candidato. La espera podría ser larga, si tenemos en cuenta la permanencia en el poder de un mismo presidente en África. Unos 41 años en Gabón, 39 en Libia, 28 en Zimbabue, 28 en Guinea Ecuatorial, 28 en Angola, 27 en Egipto, 26 en Camerún. Y así, hasta llegar a una quincena de presidentes que gobiernan hace más de 20 años consecutivos en el continente. Mugabe tendrá 90 años cuando termine el mandato para el cual se impuso por encima del veredicto popular.
2. Si Obama fuera africano, lo más probable sería que, siendo un candidato del partido de la oposición, no tendría espacio para hacer campaña. Le harían como lo que les hacen, por ejemplo, en Zimbabue o en Camerún: sería agredido físicamente, sería encarcelado continuamente, se le retiraría el pasaporte. Los Bushes de África no toleran opositores, no toleran la democracia.
3. Si Obama fuera africano, no sería si quiera elegible en gran parte de los países porque las élites en el poder inventarían leyes restrictivas que cierran las puertas de la presidencia a los hijos de extranjeros y a los descendientes de inmigrantes. El nacionalista zambiano Kenneth Kaunda está siendo cuestionado, en su propio país, como hijo de malauíes. Convenientemente “descubrieron” que el hombre que condujo Zambia a la independencia y que gobernó por más de 25 años era, al final, hijo de malauíes y durante todo ese tiempo había gobernado “ilegalmente”. Encarcelado por alegados intentos golpistas, a nuestro Kennet Kaunda (que da nombre a una de las más conocidas avenidas de Maputo) se le prohibirá hacer política y así, el régimen vigente, se verá libre de un opositor.
4. Seamos claros: Obama es negro en los Estados Unidos. En África, es un mulato. Si Obama fuera africano, vería como su raza se le echaba en cara. No es que el color de la piel fuera importante para los pueblos que esperan ver en sus líderes competencia y trabajo serio. Pero las élites predadoras harían campaña contra alguien a quien designarían como un “no auténticamente africano”. El mismo hermano negro que hoy es saludado como nuevo Presidente americano sería vilipendiado en casa por ser representante de los “otros”, de los de otra raza, de otra bandera (¿o de ninguna bandera?).
5. Si fuese africano, nuestro “hermano” tendría que dar muchas explicaciones a los moralistas de servicio cuando pensara en incluir en su discurso de agradecimiento el apoyo que recibió de los homosexuales. Pecado mortal para los abogados de la llamada “pureza africana”. Para estos moralistas –tantas veces en el poder, tantas veces con poder- la homosexualidad es un inaceptable vicio mortal que es exterior a África y a los africanos.
6. Si ganase las elecciones, Obama tendría probablemente que sentarse en la mesa de negociaciones y repartir el poder con el derrotado, en un proceso negociador degradante que muestra que, en ciertos países africanos, el perdedor puede negociar aquello que parece sagrado – la voluntad del pueblo expresa en los votos. A estas alturas, Barack Obama estaría sentado en una mesa con un Bush cualquiera en infinitas rondas de negocios con mediadores africanos que nos enseñan que nos debemos contentar con las migajas de los procesos electorales cuando no corren a favor de los dictadores.
Conclusiones sin concluir
Que quede claro: existen excepciones en este cuadro generalista. Todos sabemos de qué excepciones estamos hablando y nosotros mismos, los mozambiqueños, fuimos capaces de construir una de esas condiciones a parte.
Que quede claro igualmente: todas estas trabas a un Obama africano no serían impuestas por el pueblo, sino por los dueños del poder, por élites que hacen de la gobernación su fuente de enriquecimiento sin ningún tipo de escrúpulos.
La verdad es que Obama no es africano. La verdad es que los africanos – las personas simples y los trabajadores anónimos- celebraron con toda el alma la victoria americana de Obama. Pero no creo que los dictadores y los corruptos de África tengan el derecho de creerse invitados en esta fiesta.
Porque la alegría que millones de africanos experimentaron el 5 de noviembre nacía de lo que ellos esperan de Obama, que es exactamente lo contrario de aquello que conocen por su experiencia con sus propios dirigentes. Por mucho que nos cueste admitirlo, apenas una minoría de los estados africanos conocen o conocerán dirigentes preocupados con el bien público.
El mismo día que Obama confirmaba la condición de vencedor, los informativos internacionales abarrotaban de noticias terribles sobre África. El mismo día de la victoria de la mayoría norteamericana, África continuaba siendo derrotada por las guerras, por la mala gestión, por la ambición desmesurada de políticos gananciosos. Después de haber terminado con la democracia, esos políticos están matando la propia política. Queda la guerra, en algunos casos. En otros, el desistimiento o el cinismo.
Sólo hay un modo verdadero de celebrar a Obama en los países africanos: es luchar para que más banderas de esperanza puedan nacer aquí, en nuestro continente. Es luchar para que Obamas africanos puedan también vencer. Y que nosotros, africanos de todas las etnias y razas, venzamos con esos Obamas y celebremos en nuestra casa aquello que ahora festejamos en casa ajena.
-"Estou a precisar um chá bem quente..." es lo primero que me vino a la cabeza cuando me desperté. Abrí las cortinas de mi cuarto y el cielo estaba nublado. Todavía estamos en "invierno moçambicano" y la previsión meteorológica no era muy alentadora. El fin de semana iba a llover. No tenía planes para el día aunque sentía que no iba a ser un sábado cualquiera. Aunque aquí en Moçambique los sábados nunca son un día cualquiera. O mejor dicho, aquí los días siempre traen algo de especial, bueno o malo pero por lo menos para mí, mis días en terras maputienses nunca son monótonos. Encendí una barrita de incienso, me preparé un chá y busqué mi móvil.
Las ocho y diecisiete y nueve mensajes todavía sin leer. De fondo la música de "Les Nubians" mezclada con la música de los chapas que circulan a esa hora de la mañana por delante de mi casa. Con la ventana de mi habitación abierta podía hasta escuchar el barullo de un grupo de escolares que cantaban como locos la canción de "Patrão é patrão" de MC Roger.
Comenzaba así mi sábado y con la invitación de mi amigo Henrique para ir al barrio de Mafalala. Se iba a celebrar el aniversario de MASHAKA, una pequeña asociación mozambiqueña que trabaja con niños desfavorecidos a través de la danza y el teatro. Machaka significa familia en changana. Y en el barrio de Mafalala de Maputo significa mucho más.
Nunca había estado en Mafalala aunque no creo que fuera muy distinto de otros barrios que conozco de la ciudad: Hulene, Xipamanine, Maxaquene C, Polana Canhiço... Lo que sí me invadía era una enorme curiosidad por conocer el trabajo de MASHAKA. Había oído hablar de ella por Henrique, el joven presidente de la asociación. Metro noventa de estatura, cabeza rapada, ojos hundidos pero con una mirada profunda que no te deja indiferente.
Recuerdo que la primera vez que me habló de MASHAKA fue en una roda de capoeira. El grupo de capoeira de Henrique estaba visitando al grupo al que pertenezco e inevitablemente como buena periodista le hice un "súper interrogatorio" entre ginga e ginga. Quedé fascinada y quedamos en que algún día íbamos a quedar para conocer la asociación. Pero nunca es tarde y cuando se tienen que dar las cosas, pues se dan.
A las tres de la tarde comenzaban la celebración. Más de diez años trabajando en un proyecto social - cultural. Había que estar presente para compartir con ellos y la gente del barrio este día tan especial. Un par de llamadas y unos cuantos mensajes al móvil y ya teníamos a toda la gente organizada para ir. Repartidos en dos coches llegamos hasta una gasolinera cerca de la vieja plaza de toros de Maputo (si señores, Maputo tiene una plaza de toros, herencia de la colonización portuguesa). Dejamos el coche y esperamos a que llegara Henrique para dirigirnos hacia el barrio. Diez minutos de camino entre casas de piedra y adobe (y alguna que otra de chamizo) y estábamos listos para la fiesta.
La lluvia hizo su aparición pero a la gente del barrio le daba igual. Toda la gente y sobre todo los niños estaban rodeando el improvisado escenario. Cuatro palos de esos que se utilizan como zancos y un cartel que ponía MASHAKA conformaban la vista. Un DJ con la música a todo volumen animaba el ambiente mientras los jóvenes artistas de MASHAKA preparaban su djembes y timbilas para dar comienzo al espectáculo.
Unas horas más tarde comenzaba la fiesta. Un concurso de baile entre los pequeños y un refresco como premio servían de aliciente para animar la tarde. Es impresionante ver la cantidad de niños que no superan los diez años, que salían de todos los rincones del barrio y se iban uniendo a la fiesta.
En seguida me hice amiga de un grupo de niñas: Tania, Rosita, Diana y Amalia. Unas pequeñas que ejercieron de excelentes anfitriones mientras además pedían que les hiciera fotos. Les volvía locas eso de verse en la pantalla de la cámara digital. Sonreían, se ocultaban y volvían a aparecer. Al mismo tiempo, un viejo coche-chatarra escondía otra cantidad de niños... creo que me quedo corta si digo que dentro del coche-chatarra había como mínimo unos veinte. Dentro, fuera, encima, al lado, debajo... era impresionante. Y la música moçambicana marrabenta de fondo.
El ambiente no podía ser más de fiesta, como lo requería la ocasión. Creo que compartir estas momentos con la gente de MASHAKA y los pequeños de Mafalala nos hizo a más de uno pensar y mucho. La felicidad de los pequeños y la felicidad de los mayores no tienen precio. El orgullo de Henrique y el resto de personal que forman parte de MASHAKA por ver los logros y avances en estos años tampoco se puede describir en palabras. Trabajar con estos pequeños no es fácil y a través de la música, la danza y el teatro se pretende concienciar a estos pequeños sobre los peligros del HIV/SIDA o la malaria que están a la orden del día. Además de todo: ofrecerles una alternativa de vida. Una alternativa que se llama "arte" y que es una alternativa a la vida de la calle, a la vida del hambre, del pillaje y de la inestabilidad.
Casi las ocho de la noche y la dança y la fiesta continúan en Mafalala. Algunos de mis amigos se han ido. Otros todavía permanecemos allí. Ahora es cuando van a proyectar sobre un viejo muro un documental llamado "Caminhando no céu"sobre el viaje de 12.000 km que hicieron dieciocho personas de MASHAKA por carretera. De Maputo hasta Nairobi pasando por Malawi y Tanzania. Siete días de viaje hasta llegar al Fórum Social Mundial que se celebró en la capital keniata. Dieciséis minutos en los que pude entender un poco más el trabajo de esta asociación.
Cuando miro el reloj son casi las ocho y media. Hora de volver a casa. Unos cuantos mensajes sin responder se acumulan en la bandeja de entrada del móvil. No he podido dar señales de vida al resto de la gente. Pero el buen rollo y la cantidad de buenas sensaciones que ha provocado en mí pasar casi todo el día en Mafalala han valido la pena. Me siento feliz. ¿por qué? pues por haber estado con Henrique y con el resto de la gente en Mafalala. Por haber podido compartir como una más este día tan especial con todo el mundo que estaba a mi alrededor. Porque estos pequeños artistas me han recordado lo importante que es no perder la sonrisa. Porque la felicidad tan inmensa que tenían estos niños con tan poco no tiene precio alguno. Porque tengo cuatro nuevas amigas, cuatro princesitas de ébano que estuvieron pendiente de mí todo el tiempo. Qué fácil es hacer sonreír a un niño. Qué fácil es sonreír. Y yo preocupada por cosas que no tenían sentido...
Escribir sale del alma y hasta que mi alma no ha estado preparada para volver a hacerlo he estado en silencio, desparecida como dicen algunos de mis amigos y digiriendo la cantidad de cambios, situaciones, sentimientos y sensaciones de estos últimos meses.
Sigo en terras moçambicanas, sigo en Maputo. Llevo casi un año y parece que llevara aquí mucho más. No he querido leer nada de lo que he escrito antes porque quería que esta primera entrada fuera realmente algo que saliera del alma, escribir tal cual me viene a la cabeza.
No me había dado cuenta de lo que significaba esta “ventanita al mundo” para mí hasta que dejé de escribir. Cuando empecé a recibir e-mails y mensajes preguntándome si “había cambiado de e-mail, si estaba perdida, en una secta o viva” o cuando aquí en Maputo me encontraba gente que no conocía de nada y me decía que “me conocían de mi blog” y que fuera lo que fuera que me había pasado “que volviera a escribir”… sí, eso fue lo más sorprendente, desconocidos que conocían mi vida aquí y simplemente me decían que “volviera a escribir”.
Así que por eso y por muchas más cosas vuelvo a escribir y sobre todo por mí. Y lo hago de nuevo con corazón y con el alma.
Y después de esto… ¿ahora qué? Bueno, quería simplemente agradecer a todos, familia, amigos, conocidos y desconocidos el estar siempre ahí y seguir el blog a pesar de que prácticamente estuviera “muerto”.
El siguiente paso: actualizaros de cómo han sido estos meses. Y volviendo a mi línea de positivismos y buen rollo he decidido tener “memoria selectiva” y escribir las cosas buenas que me han pasado y que he vivido por aquí. Las experiencias por las que sigo todavía por aquí. Las vivencias que he compartido con mis amigos a los que adoro y que sin ellos nada hubiera tenido sentido. Los momentos buenos, si… esos momentos que no se pueden comparar con nada de lo que he vivido antes. El día a día que me ha hecho reflexionar, pensar y sobre todo aprender. La escuela de la vida, ¿no?
Escribir sale del alma… y creo que ya estoy preparada. Volver a escribir, volver a empezar, volver a ser yÖ.
Hay dos tipos de viajeros:
Los que van huyendo de algo y los que van buscando algo (sin contar los 'flipados de la vida' claro... esos sí que son unos personajes).
En este viaje me estoy encontrado con todo tipo de gente. Viajar de mochila sola es mucho mas divertido de lo que esperaba.
[Mi viaje en Mozambique esta siendo toda una experiencia]